El aserradero Canale generará 400 KW con residuos de la madera

El establecimiento producirá energía renovable para autoconsumo a partir de 14 toneladas diarias de biomasa.

En la ciudad de Jesús María, el aserradero Canale encontró un destino eco amigable y redituable para unas 14 toneladas diarias de desechos. Se trata de una planta de generación eléctrica en base a biomasa de la actividad, con la que producirá energía para autoconsumo.

El emprendimiento tendrá una capacidad de 400 KW de potencia y costó unos US$ 600.000. La instalación de la planta está cargo de la firma cordobesa Bionergía, que prevé comenzar a suministrar energía en marzo o abril próximo.

La tecnología empleada consiste en generación eléctrica a partir de gasificación de la biomasa, una opción con altos niveles de eficiencia para plantas de hasta 3 MW. Será la primera del tipo en entrar en operaciones en Córdoba. Una alternativa similar exploran Emerald Resources y Maglione, en Las Junturas, que instalarán una planta de 500 KW de potencia a partir de la gasificación de la cáscara de maní.

Juan Giacobone, socio de Bioenergía -uno de los dueños de Giacobone, una fábrica de generadores eólicos con sistemas instalados en todo el país-, dijo a LA NACION que el proyecto originalmente fue desarrollado para una empresa manicera que produce unas 30 toneladas diarias de residuos. “Finalmente no se instrumentó y se redimensionó para el aserradero”, señaló.

Giacabone mencionó que hay otras dos iniciativas en desarrollo, que impulsa su firma en la provincia, para empresas que apuntan a reusar leña, aserrín, cáscaras de maní o restos de poda. “Las plantas que hay instaladas emplean el método de caldera, con menos rendimiento”, expresó.

La nueva tecnología de la planta prototipo de Jesús María trabaja con un gasificador por temperatura de alrededor de 800 grados, casi sin aire, que genera un gas que se filtra y es el combustible de un motor a explosión.

Aunque las instalaciones están preparadas para inyectar energía al sistema, no lo hará por su volumen que es el que requiere el aserradero para funcionar. “Estas iniciativas amigables con el medio ambiente pueden crecer, tienen posibilidades”, precisó.

Fuente: La Nación

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