¿Cómo convertir las aguas residuales en energía renovable?

Dos investigadores buscan que el metano liberado por los contaminantes orgánicos pueda ser reutilizado en procesos de generación de energía.

Por los avances en el estudio de la conversión de aguas residuales en recursos como agua, energía y nutrientes, los profesores Bruce Rittmann y Mark van Loosdrecht recibieron el Premio de Agua de Estocolmo 2018

Los investigadores han estudiado y construido nuevas formas de trabajar con microbios. Esto “podría significar un paso significativo hacia un mayor y mejor tratamiento de los desechos en el mundo”, dijo Jens Berggren, director de Comunicaciones del Instituto Internacional del Agua de Estocolmo.

Berggren apuntó que el 80% de las aguas residuales del mundo es arrojada sin tratamiento a los cursos de agua. La carga bacteriológica “es horrible, con 1.800 millones de personas que consumen agua contaminada con heces. Para empeorar las cosas, la contaminación de nuestras aguas dulces inevitablemente conduce a la contaminación de nuestros mares. Los mares se sobrealimentan con nutrientes fertilizantes, causando proliferaciones de algas que privan a los fondos marinos de oxígeno, dando lugar a las llamadas “zonas muertas” donde no pueden vivir peces o crustáceos”, recalcó.

Las investigaciones de Rittmann y van Loosdrecht pueden desempeñar un papel clave en el saneamiento de efluentes. “Es necesario comprender que los contaminantes, en lugar de ser algo inherentemente malo, son algo potencialmente valioso que se encuentran en el lugar equivocado, en una mezcla inadecuada o en una concentración incorrecta”, señaló Berggren.

El desafío pasa, en primer lugar, por descubrir en que medida puede ser valioso un compuesto o cómo reutilizarlo. Ello implica  comprender cómo separar, mover y refinar con seguridad el subproducto obtenido de aguas residuales.

Berggren puntualizó que los nutrientes liberados aumentan la cantidad de material orgánico en descomposición. “Cuando se agota el oxígeno, las bacterias anaeróbicas comienzan a convertir el material orgánico restante en gas metano, un gas de efecto invernadero 70 veces más potente que el dióxido de carbono. Pero el metano también es un excelente combustible en los motores de combustión, que contiene más energía por kilogramo que otras fuentes de combustible, como el diesel. Al quemar el metano, se convierte en dióxido de carbono y agua, lo que reduce en gran medida su potencial de calentamiento global”, explicó.

Las aguas residuales contienen entre 5 y 10 veces la energía requerida para tratarla, así como también todos los nutrientes contenidos en los alimentos y otros compuestos de nuestros artículos domésticos, agregó Berggren. Y consideró que esto podría ser rescatados de las aguas residuales o convertidos en materias primas.

“Rittmann y van Loosdrecht han encontrado formas de mejorar la producción de recursos valiosos de nuestras plantas de tratamiento, al tiempo que reducen los costos de construcción y operación. Y las posibilidades de utilizar microbios para limpiar nuestras aguas convirtiéndolas en bioplásticos y otros polímeros están apenas en su infancia. Por lo tanto, en lugar de ver las plantas de tratamiento como lugares donde se maneja la suciedad, deberíamos empezar a verlas como fábricas de energía y materias primas de alta tecnología”, indicó.

Fuente: Global Citizen

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