Generación distribuida: el Gobierno prevé 10 mil instalaciones el primer año

Según estimaciones del Ministerio de Energía, el 70% de la demanda eléctrica se concentra en usuarios residenciales y comercios. Esto abre perspectivas alentadoras para el esquema distribuido.

La posibilidad de que los usuarios domiciliarios, comercios y pymes generen energía a partir de fuentes renovables para el autoconsumo e inyecten el excedente a la red ofrece varios atractivos.

Este esquema supone beneficios medioambientales, dado que implica el desplazamiento de hidrocarburos por energías limpias. Mejora el desempeño del sistema energético, en tanto reduce las pérdidas asociadas al transporte y distribución –del orden del 8%- . Al usuario, por su parte, le posibilitará administrar su suministro de energía y recuperar en el mediano plazo la inversión con el ahorro de la factura eléctrica.

Sin embargo, para que el modelo conocido como generación distribuida se ponga en marcha y tenga un nivel significativo de adhesión se deben superar, al menos dos instancias. La primera es la sanción del Régimen de Fomento a la Generación Distribuida Renovable, que brindará el marco legal para instrumentar el esquema. El costo en infraestructura de generación renovable, que arrancan en los 8.000 dólares, es el otro aspecto clave.

Había expectativa que el Senado aprobara el martes pasado (31.10.17) el proyecto girado por la Cámara Baja. La sesión finalmente no se realizó por falta de quórum, aunque el amplio respaldo cosechado Diputados, hace prever que antes de fin de año el oficialismo consiga los votos necesarios para la sanción.

El Gobierno anticipó que unos 10 mil usuarios residenciales y entre 300 a 500 comercios se engancharán a la generación distribuida en el primer año de vigencia de la ley. Estos proyectos sumarían de 100 a 120 megavatios de potencia al sistema eléctrico.

Con estos números, el director de Promoción de la Energías Renovables, Maximiliano Morrone, defendió el martes la necesidad de avanzar en la sanción de la ley de Fomento.

Morrone, junto al Subsecretario de Energías Renovables Sebastián Kind, fueron las voces del Ejecutivo en el Senado, en la antesala al tratamiento por el pleno del proyecto. Los funcionarios se preocuparon por remarcar la relevancia de la generación distribuida para la política energética que impulsa el Gobierno nacional.

Morrone agregó que el proyecto de ley contempla un Fondo de Desarrollo para préstamos e incentivos destinados a impulsar la implementación de sistemas de generación distribuida. El primer año serán 500 millones de pesos aportados por el Estado, según prevé el texto acordado en Diputados.

70% de la demanda eléctrica

Por su parte, Kind desplegó datos macro para contextualizar la relevancia del esquema distribuido. Señaló que el 70% de la demanda eléctrica corresponde a  usuarios residenciales y comerciales -suman un total de15 millones-, lo que representa una oportunidad para el desarrollo de la autogeneración. De hecho, Argentina es el segundo mercado en Sudamérica, dijo.

En la región, puntualizó que Uruguay, Chile y Brasil ya cuentan con el marco normativo que habilita el esquema distribuido. Agregó que “en EE.UU se trata de la industria que más empleo tiene en el sector energético, con 400 mil puestos de trabajo, con 1,5 millones de instalaciones. Otro caso emblemático es Australia, donde el 25% de los hogares participa en la generación distribuida”.

El funcionario apuntó que el descenso sostenido en los precios de la tecnología, fundamentalmente en el sector de la energía solar fotovoltaica, hizo que este modelo vaya en aumento. “La baja en el costo fue del orden del 90% en los últimos 7 años. Eso se reflejo en la instalación de casi 400 MW hacia fines de 2017”, sentenció.

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