Jeremy Rifkin, las energías renovables y la Tercera Revolución Industrial

Para enfrentar el cambio climático, hay que salir de la economía basada en los combustibles fósiles de aquí al 2030, dice Rifkin El viernes ofrecerá una conferencia en Rosario.

Cada revolución industrial estuvo marcada por la convergencia de dos fenómenos: un régimen energético asociado a un nuevo medio de comunicación.

Con esa premisa, Jerimy Rifkin -economista, sociólogo y hombre de consulta de varios gobiernos- considera que el desarrollo de las energías renovables en tiempos de Internet crea las condiciones para el despliegue de la Tercera Revolución Industrial.

Sin embargo, no se trata de una utopía más, de esas que se lanzan a rodar periódicamente en tiempos de crisis. La descarbonización de la economía parece la última esperanza que tienen las sociedades de enfrentar con cierto éxito el enorme desafío que plantea el cambio climático.

Rifkin toma nota de un hecho ya suficientemente probado: la relación entre el calentamiento global y las energías fósiles. La civilización se mueve por el carbón, petróleo  y gas. Los alimentos (producidos con pesticidas y fertilizantes petroquímicos), los materiales de construcción y muchos productos farmacéuticos se fabrican con petroquímicos.

“Todo está relacionado con los derivados del petróleo”, dice Rifkin al periodista Frédéric Castaignède, en un documental (*) emitido semanas atrás por LN +, la señal televisiva de La Nación.

“Construimos una civilización entera que creció en los suelos de la era carbonífera y creamos una experiencia social fascinante, pero peligrosa y de muy corta duración. El objetivo de nuestra sociedad es salir de la economía del carbono de aquí al 2030, lo que implica un cambio radical en la forma en que visualizamos nuestra vida en el planeta“, agrega.

Rifkin llama a este futuro sin carbono la Tercera Revolución Industrial. Hace falta mirar un poco hacia atrás, para entender la relación entre sistemas económicos, modelos energéticos y comunicación.

Veamos: en el siglo 18, la utilización del carbón permitió desarrollar la tecnología del vapor en la imprenta. Fue la Primera Revolución Industrial; la prensa a vapor, la rotativa y el linotipo aumentaron la velocidad de impresión de diarios, revistas y libros, alentando la alfabetización en masa.

A principios del siglo 20, la comunicación eléctrica convergió con el motor a nafta. Fue el comienzo de la Segunda Revolución Industrial, marcada por la explosión de la producción bienes en serie, de los cuales el automóvil fue el más importante. Para responder a la demanda de combustibles, la industria del petróleo aceleró la explotación y la perforación. Al mismo tiempo, se instalaron miles de kilómetros de líneas telefónicas, luego vinieron la radio y la televisión.

El poder de la red

“Nacimos en la era de la comunicación centralizada y piramidal, donde había televisión, radios, diarios y revistas. La revolución actual de Internet está organizada de otro modo: está descentralizada, se organiza de modo colaborativo y no es una estructura vertical sino horizontal. Se trata de un poder lateral”, apunta.

Agrega Rifikin que esta revolución está emergiendo en Alemania, Francia, Dinamarca y muchos otros países con un nuevo sistema energético: las energías distribuidas, que se organizan de manera colaborativa y descentralizada. “Es el momento perfecto para un nuevo modelo económico y sociocultural para la sociedad, si lo aplicamos a tiempo”.

Con los recursos que ofrece la naturaleza no hay excusas para postergar la descarbonización.  “El sol brilla -argumenta- cada día sobre el planeta, tenemos la energía necesaria: 45 minutos de sol brindan a la economía mundial un año de energía. El 20% de la energía del viento puede suministrar siete veces más energía de la que necesitamos. En nuestro subsuelo tenemos un núcleo geotérmico de energía caliente que puede explotarse de inmediato y que supera con creces nuestras necesidades”.

“En las zonas rurales -continúa- los desechos agrícolas y forestales pueden ser convertidos en energía de la noche a la mañana. En las regiones costeras, donde está la mayoría de la población urbana tenemos mareas y olas todos los días. Por lo tanto hay suficiente energía renovable descentralizada en cada rincón del planeta para satisfacer a nuestra pequeña especie por mucho más tiempo”.

Cinco pilares

Para Rifikin, la hoja de ruta para dar vuelta la página de la era del petroleo se resume en cinco puntos:

1- El primer pilar, es el compromiso de los gobiernos para diversificar la matriz energética.

2- Segundo, reconvertir residencias, oficinas y fábricas en mini centrales de generación limpia. “Eso creará millones de empleos, miles de empresas y 40 años de trabajo”.

3- El tercer pilar es el almacenamiento. No solo con el desarrollo y adopción de baterías de litio, sino también de pilas de hidrógeno.

4- La convergencia de Internet con las nuevas energías descentralizadas es el cuarto elemento. Permitirá crear una red de distribución de la energía sobre el modelo de internet, para intercambiar excedentes entre usuarios particulares.

5- El quinto pilar es el transporte: el reemplazo de los vehículos a combustión por los eléctricos. El precio era una barrera, pero se estima que en 2025 los VE tendrán el mismo costo de mercado que sus predeceserores impulsados por hidrocarburos.

Cuenta regresiva

“Estos cinco pilares son los que le dan poder a la gente. El 99,5% de las especies  que vivieron en nuestro planeta desaparecieron; nuestra supervivencia no está garantizada, creo que llegamos a un momento de definiciones. Este es un momento crucial donde tenemos que replantear la condición humana y cuál es el sentido de nuestra presencia en este planeta si queremos tener un futuro”, concluye.

Conferencia en Rosario

Rifkin ofrecerá una conferencia que lleva por título La Tercera Revolución Industrial, dentro del ciclo Santa Fe Debate, este viernes, a las 18, en el Teatro El Círculo.

(*) The Vaccine According to Bill Gates

Foto: gentileza Wikipedia.

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