La demanda de electricidad según pasan los años

Durante el periodo 2007-2016 creció el consumo de energía y se acentuó la incidencia de los picos de demanda.

En los últimos años, la demanda de energía eléctrica  en Argentina muestra cambios en dos variables clave: el comportamiento estacional y la curva de consumo diario.

En cuanto al primer aspecto, se verifica que en verano el requerimiento de electricidad crece más que en invierno, cosa que parece una obviedad. Sin embargo,  en 2007,  año tomado como base, la dinámica era inversa.

También se advierte un corrimiento en la demanda diaria. Actualmente, los picos de consumo se producen a la tarde, mientras que antes se registraban en horario nocturno.

Así se desprende de un trabajo del economista Diego Margulis, en el que contrasta los datos  de demanda a nivel nacional entre 2007 y 2016. “En ese periodo hubo un aumento generalizado en el consumo, en todos los sectores de demanda: industrial, comercial y residencial (tanto por tarifas subsidiadas como por la expansión de electrodomésticos)”, indica.

Como consecuencia de ello, la demanda de un día típico de invierno aumentó de 3.000 a 3.500 MW, comparada con 2007.  Pero además se acentuó la diferencia entre el requirimiento de día típico y máxima, lo que para Margulis “quizas sea el principal problema” que enfrenta el sistema eléctrico.

Los datos del documento Cambios en la forma de la demanda eléctrica hablan por sí mismos: los días de muy baja temperatura el aumento de la demanda -respecto de un día medio- ascendió a 20% (4000 MW) en horas de la noche, mientras que en invierno de 2007 el incremento había sido del 7%.

La demanda en verano creció aún más. En los días de altas temperaturas, la diferencia entre el consumo promedio y una jornada de máxima carga alcanzó 8.000 MW, lo que representa un aumento del 45%.

El especialista interpreta que esto obedece a “la incorporación masiva de los equipos de aire acondicionado. Se ve un cambio mucho más profundo en la curva diaria de carga, en la cual se mueve el pico de demanda de verano, que históricamente ocurría en horas de la noche, hacia horas de la tarde, donde la temperatura es más alta”, señala. Las diferencias “entre días medios y de temperatura extrema se amplifican”, remarca.

En 2007 los contrastes eran bastante menos extremos. La diferencia entre un día de máxima demanda y un día típico, tanto en invierno como en verano, era del orden de los 1.000 MW en los momentos de máxima demanda y cerca de 1500 MW en horas de la tarde.

“La relación entre los picos de demanda de invierno y verano, que en 2007 era de alrededor de 500 MW mayor en invierno, se revierte, para ser significativamente más alta en verano, por casi 3000 MW”, puntualiza el documento.

 

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