“La generación distribuida tendrá más penetración en la industria y el comercio”

Para el presidente de Cader, Marcelo Álvarez, será fundamental que la norma contemple financiamiento e incentivos fiscales que impulsen la adopción de las fuentes limpias.

Con la media sanción en la Cámara de Diputados, el proyecto que contempla que usuarios particulares, pymes o cooperativas puedan generar energía renovable para autoconsumo e inyectar el excedente a las distribuidoras está más cerca de convertirse en ley.

Si se cumple la “hoja de ruta” delineada por los impulsores de la iniciativa, el Senado sancionaría la norma antes de fin de año. Esta expectativa se basa en el apoyo que obtuvo el proyecto en la Cámara Baja, con 159 votos a favor contra tres en contra. Por la afirmativa, se expresaron  los legisladores de Cambiemos, el Frente para la Victoria, el Frente Renovador y  el bloque Justicialista, mientras que los representantes de la izquierda votaron en contra.

Desde el arco empresarial, la Cámara de Energía Renovables de Argentina (Cader) respaldó expresamente el proyecto. La entidad remarcó que la iniciativa fue fruto del consenso de los principales actores del sector, como distribuidoras, cooperativas eléctricas, empresas de servicios, fuerzas políticas de la oposición y el oficialismo. La entidad sostuvo que la generación distribuida abrirá “nuevas oportunidades para el país y para los usuarios, dado que en muchos casos podrán reducir el costo del consumo eléctrico”.

Consultado por Vía Renovable, el presidente de Cader, Marcelo Álvarez, valoró la adhesión legislativa y se mostró confiado que el Senado la convertirá en ley. Sin embargo, puntualizó que para cerrar el círculo virtuoso será necesario un marco regulatorio que “articule al menos dos ventajas: un subsidio para  la inversión inicial en equipos, algo que el proyecto prevé con la creación de un Fondo de Fomento; y tasas ventajosas que hagan conveniente que los usuarios residenciales, comerciales e industriales adopten tecnología para generación renovable”.

Sin estos incentivos que debería contemplar el Ejecutivo en el decreto que reglamentará la norma, Álvarez consideró que en el corto plazo “la ley no tendrá un impacto real. Habría que esperar hasta dentro de dos o tres años, cuando se terminen de normalizar las tarifas de la electricidad y el gas (para ver su impacto). Los subsidios al precio final de la energía, con independencia del costo de la generación, provocan distorsiones que el proyecto legislativo no compensa”.

Un segundo interrogante pasa por el alcance que tendrá la generación distribuida. Para el especialista, tendrá mayor penetración en el segmento de las industrias y el comercio. “Con beneficios fiscales y un adecuado análisis del flujo de fondos para ver cómo amortizar la inversión, será más probable que estos sectores adopten las energías renovables, porque a mediano plazo son más convenientes”.

Del lado de los usuarios residenciales, el especialista entiende que no habrá una “adhesión masiva” dada la alta inversión inicial que implica generar energía limpia. Aunque el desembolso se amortiza a mediano plazo, lo cierto es que el consumidor domiciliario está más pendiente de la coyuntura. Con todo, Álvarez cree que habrá un “sector no menor” que se volcará a las renovables para priorizar el cuidado del medioambiente y la mitigación del cambio climático.

Foto: gentileza portal web Cader

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