Con la mira en RenovAr 2, Prodeman puso a punto su planta de biomasa

La usina que se alimenta con cáscaras de maní producirá 10 megavatios. El 30% lo destinará a la industrialización del cultivo y el excedente lo inyectará a la red.

Con una usina que funciona en base a la cáscara del maní, la empresa de agroalimentos Prodeman se prepara para producir 10 megavatios que no solo abastecerán el 100% de su funcionamiento, sino que brindarán electricidad para unos 8.000 usuarios domiciliarios.

La firma con sede en General Cabrera, 220 kilómetros al sudeste de la ciudad de Córdoba,  acopia y vende maní. Por año, procesa 150 mil toneladas de este cultivo; actividad que, a su vez, genera unas 55 mil toneladas de cáscaras.

Estos residuos que antes se quemaban a cielo abierto, alimentan la central que comenzó a generar energía renovable meses atrás. Consultado por Vía Renovable, el ingeniero Jorge Ciravegna, a cargo del proyecto, explicó que en una primera etapa se puso a punto el funcionamiento de la central y luego comenzaron a probar el suministro de energía a la red y a la planta de procesado de maní. Se verificó, además, el rendimiento con potencias de 5, 7 y 10 megavatios.

“Tenemos todo listo, pero estamos esperando la licitación del RenovAr 2 para poder entrar a la red con ese tipo de contrato (con Cammesa). Pensamos que es el camino comercial más lógico y conveniente. Como es un programa para centrales nuevas, esperamos entrar en él para poder habilitar la central”, agregó.

Cabe recordar que el programa RenovAr es una iniciativa del Ministerio de Energía y Minería, que contempla la licitación de emprendimientos en energìas renovables. Hasta el momento se llevaron a cabo dos compulsas, de las que resultaron adjudicados 59 proyectos por un total de 2.423 megavatios, y en los próximos días el organismo nacional lanzará una nueva convocatoria.

En la caso de la central cordobesa, su construcción demandó 350 millones de pesos, que se integraron con créditos del Banco Interamericano de Desarrollo y de otras entidades financieras, y fondos propios de la empresa.

El emprendimiento tiene componentes nacionales y brasileros. Por caso, la turbina de vapor de 10 MW/h, el generador y el condensador fueron fabricados por TGM, una firma brasilera líder en el mercado de la biomasa de caña de azúcar del país vecino.

Con el autobastecimiento, la empresa se ahorrará una factura de 17.000 MWh al año. Y contribuirá a mitigar el cambio climático, dado que evitará quemar residuos a cielo abierto que emiten gases contaminantes de la atmósfera, utilizando en el proceso de industrialización del maní energía 100% renovable.

Cómo funciona

La cáscara de maní se acopia en celdas con una capacidad de 1.500 toneladas y, desde allí, se traslada a una caldera donde se quema y trasforma en vapor de agua de alta presión (a 480°C y 65 kilos de presión). Luego, el vapor se conduce a una turbina que produce energía mecánica de rotación y, con el  acople a un generador, se termina transformando en energía eléctrica.

La operación de la usina insume 10% (1MW/h) de la energía que produce. La industrialización del maní demanda 30 % (3 MW/h) y el 64%  sobrante (65 MW/h) se inyectará al Sistema Eléctrico Nacional, a través de la Cooperativa Eléctrica de General Deheza, ubicada a 10 kilómetros de la planta.

Está previsto que opere 11 meses al año, las 24 horas. Durante un mes saldrá de servicio para tareas de mantenimiento, fundamentalmente en las calderas, donde la combustión de la cascara produce sílice que debe ser removido periódicamente para preservar el funcionamiento óptimo.

 

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