El prototipo híbrido que emplea energía termosolar y biomasa

Se trata de un sistema de concentración híbrido que desarrollaron científicos de seis países, entre los que se cuentan investigadores de la UNLP. Lo mostrarán en público por primera vez en La Plata.

“Aunque se la usa desde hace treinta años, la energía solar térmica de concentración constituye una alternativa que viene creciendo vertiginosamente en el mundo y para la cual Argentina tiene un enorme potencial. En principio porque los desarrollos que requiere ya están en el país, pero además porque posee en la Puna la mejor localización del mundo para este tipo de proyectos. De hecho, Chile ya está construyendo en esa región la mayor planta del planeta para inyectar electricidad a su red nacional”, explica Luis Martorelli, director del Programa de Energía Solar Térmica de Concentración que comparten la CIC y la UNLP.

Si bien comparten el sol como principio para funcionar, este tipo de fuente, a diferencia de la fotovoltaica, no utiliza baterías  para almacenar la energía. El sistema de concentración termosolar se basa en espejos orientados por motor para captar los rayos de luz, cuyo calor concentran en torres con sales especiales capaces de levantar temperaturas de hasta 400 grados. Por medio de un sistema de serpentinas que las recorren, se genera vapor para mover turbinas que a su vez generan electricidad. Existen ya 60 plantas de este tipo en el mundo, cinco de las cuales se hallan alrededor de Sevilla, que recibe de ella la mitad de su electricidad.

Justamente para aprovechar esta potencialidad, hace tres años se creó una red iberoamericana, integrada por laboratorios de seis países, que comenzó a investigar opciones de desarrollo. Fruto de ese trabajo es el prototipo del Sistema de Concentración Híbrido, cuyos avances se presentarán el martes en la Universidad Nacional de la Plata.

En el proyecto vienen trabajando desde hace años dos laboratorios de la CIC y la Universidad con investigadores de España, Portugal, Chile, Brasil, Colombia y México. Se trata del prototipo de una planta que utiliza tanto energía solar como biomasa (residuos de cosechas, estiércol, aserrín, etc.) para generar una cantidad de electricidad suficiente para un barrio, y que estaría lista en tres meses.

Y es que más allá de ser una interesante alternativa energética de fuente renovable, la energía termosolar de concentración constituye una industria en sí misma que genera mucha mano de obra y trabajo alrededor.

“Además de generar electricidad, este tipo de emprendimientos genera trabajo para el sector del vidrio, acero, los cables, los caños, las turbinas, la logística y el mantenimiento en general. Y el calor que se genera para producir electricidad es una enorme fuente de ahorro de gas para el secado de semillas y cueros y la pasteurización de alimentos, entre otros campos de aplicación”, explicó Martorelli.

La presentación forma parte del Workshop Internacional de Energía Térmica de Concentración se desarrollará entre el 3 y el 6 de octubre en la UNLP. A lo largo de esas tres jornadas se dictarán allí conferencias y talleres intensivos para estudiantes, profesionales y empresas vinculadas a diversos sectores de la producción.

Fuente: El Día

 

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